Fotografía callejera de la ciudad de Nueva York, capturada por Nout Gons.

Reflexiones sobre la Semana del Clima de Nueva York

Nuestra jefa interina de Desarrollo, Shannon Kessell, reflexiona sobre su asistencia a la Semana del Clima de Nueva York.

En la Semana del Clima de Nueva York del mes pasado, por momentos me sentí como si estuviera en medio de dos mundos.

Por un lado, la reunión más dinámica de personas decididas a abordar el cambio climático con urgencia, esperanza e innovación. Por otro, el habitual teatro político en medio del calor abrasador, pancartas de protesta, helicópteros sobrevolando y discursos en la ONU diseñados para sembrar dudas sobre la emergencia que se desata a nuestro alrededor.

Caminar entre esas dos realidades (con ampollas para demostrarlo) fue quizás la mejor metáfora de la posición actual del movimiento climático: una yuxtaposición de soluciones audaces y una negativa obsoleta a enfrentar los hechos.

En Cool Earth, nuestro propósito es apoyar a las personas que viven en la selva tropical y la protegen. Por eso, me sentí especialmente conectado con las conversaciones de la Semana del Clima de Nueva York, que no solo se centraron en tecnología o dinero, sino también en derechos, codiseño y justicia. A menos que las comunidades en primera línea sean verdaderos aliados y no solo beneficiarios, ninguna de estas soluciones perdurará.

El lanzamiento de F*CK DOOM en Solutions House en Nueva York.
El lanzamiento de F*CK DOOM en Solutions House en Nueva York.

Las sesiones destacadas de la Semana del Clima de Nueva York

El provocativamente titulado A la mierda la perdición El lanzamiento en Solutions House cumplió con creces su nombre: desafió la desesperación. Con demasiada frecuencia, la comunicación climática trabaja a la sombra de la catástrofe. Este evento desmintió el catastrófico optimismo que embargaba a muchos jóvenes y replanteó el momento como un momento de iniciativa, no de apatía. Al salir, recordé que el tono es importante en la comunicación con organizaciones benéficas, en la movilización y en la forma de generar confianza en los donantes. El miedo paraliza, pero la esperanza impulsa a la gente a actuar.

Una de las sesiones más poderosas para mí fue Cómo escuchar a los defensores del medio ambiente permite construir soluciones climáticas más sólidas. Organizado por Global Witness, el Premio Goldman y Futerra, destacó las voces de los defensores de primera línea. El mensaje fue claro: las estrategias climáticas basadas en derechos no son opcionales, sino prerrequisitos para un cambio duradero. Reflejó algo que en Cool Earth sabemos muy bien: las comunidades que impulsan sus propias soluciones logran un impacto que las personas externas por sí solas jamás podrían lograr.

Y luego estaba Hagamos un trato (de marca). El sector empresarial es clave en la lucha contra la crisis climática. Puede proporcionar recursos, flexibilidad y creatividad muy necesarios cuando otros no pueden. Las conversaciones sobre cómo alinear la ambición de la marca con una acción climática creíble fueron fluidas. Hemos visto esto en Cool Earth, con múltiples alianzas corporativas que protegen miles de hectáreas de selva tropical en riesgo. Hay mucho más por hacer. Si miles de millones de dólares invertidos en la venta de productos pueden destinarse a la supervivencia de la selva tropical, entonces merece la pena prestarle mucha atención.

Lo más importante que me llevé de Nueva York

Al finalizar la Semana del Clima de Nueva York, me quedé con dos verdades. Primero, la urgencia es mayor que nunca. Los derechos están amenazados, las comunidades más vulnerables siguen excluidas y la negación política aún prevalece. Segundo, las soluciones ya están en marcha. Son diversas, prácticas y, a menudo, lideradas por los más afectados, desde tecnología codiseñada (liderada por indígenas) en la Amazonia hasta la justicia climática con enfoque feminista.

En Cool Earth, seguiremos apoyando las selvas tropicales porque es la acción climática más inteligente y rápida a nuestra disposición. Si la Semana del Clima de Nueva York nos ofreció algo, fue esto: las historias que elegimos amplificar importan. Podemos ensayar el apocalipsis o podemos reescribir el futuro. Es hora de elegir.