Historia del Lago al Plato: Augustin Nzoghe, líder comunitario, jefe de la isla de Aschouka. Cinco esposas, 5 hijos y 29 nietos. Pesca con red de enmalle temprano por la mañana con su esposa Ophelie Efire (madre de Divine, una niña de 10 años). Siguiente: Ophelie limpia pescado recién capturado en la lancha motora de regreso a la isla. En la isla, los miembros de la comunidad a veces ayudan a limpiar el pescado: aquí, Nanou Bela con un vestido negro y su esposo, Christian Ekomi Engone, limpian el pescado. Siguiente: Ophelie cocina un guiso de pescado en la cocina mientras Augustin ahuma el pescado recién capturado (y el del día anterior) para conservarlo. Siguiente: la familia come junta en casa de Augustin. El nieto de Augustin (también llamado Augustin) está presente.

Lago Oguemoué

Recuperación de tierras ancestrales para bosques comunitarios en Gabón.

El lago Oguemoué en Gabón es un ecosistema vital que alberga elefantes de bosque, gorilas de tierras bajas, hipopótamos y especies de aves raras.

Liderados por nuestros brillantes socios de OELO y cooperativas pesqueras sostenibles locales, apoyamos el proyecto «Nuestro Bosque, Nuestro Futuro» en Gabón. Una iniciativa que busca crear bosques comunitarios alrededor del lago Oguemoué.

¿Por qué? Bueno, durante demasiado tiempo, los bosques ancestrales de aquí han sido divididos en concesiones y entregados a empresas madereras extranjeras.

¿Qué queda atrás? Paisajes y comunidades explotadas, excluidas de las decisiones que afectan sus tierras, sus vidas y su futuro.

Eso está cambiando. Este proyecto es un paso importante hacia los bosques comunitarios, donde sus habitantes lideran su protección.

Nuestro Bosque, Nuestro Futuro

Nuestro Bosque, Nuestro Futuro

El proyecto “Nuestro Bosque, Nuestro Futuro” busca recuperar los bosques ancestrales y gestionar la biodiversidad forestal de manera sostenible para las generaciones futuras.

Avistamientos emocionantes

Las comunidades que rodean el lago Oguemoué han visto cómo sus bosques y medios de vida se ven afectados por la irresponsabilidad de las empresas madereras extranjeras. Perdieron el acceso a sus tierras y, con ello, el control sobre los recursos de los que han dependido durante generaciones.

Pero gracias al trabajo de OELO y a la determinación de la gente local, el cambio ya está echando raíces.

Durante la estación seca, se avistaron más elefantes e hipopótamos que nunca. Si hace 10 años se podía tener la suerte de contar un puñado de hipopótamos en el río que desemboca en el lago, este año su número llegó a 30.